Este es un mensaje para nuestros futuros hijos. Porque un día nos preguntarán dónde estábamos antes de que llegaran. Y ese día querremos contestarles que:
Estábamos ahí fuera: explorando, aprendiendo y viviendo.
Que no necesitábamos una casa para sentirnos en casa.
Que siempre nos perdíamos. A propósito.
Que no ensayábamos, improvisábamos.
Y hacíamos todo esto para que nuestro futuro hijo pudiera decir algún día: mis padres son más cool que los tuyos.